Aug 282012
 
ALTO A la Vilencia

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Un fantasma recorrela República Dominicana: la violencia de género. No es el fantasma de que habló el viejo Marx, sino el de una realidad que a veces asume posturas fantasmagóricase increíbles contra la mujer, que es descrito como “todo acto de violencia basado en el género, que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada” (1)

Se trata de algo que agrupa “todas las formas de violencia que se ejercen por parte del hombre sobre la mujer en función de su rol de géner violencia sexual, tráfico de mujeres, explotación sexual, mutilación genital, etc. independientemente del tipo de relaciones interpersonales que mantengan agresor y víctima, que pueden ser de tipo sentimental, laboral, familiar, o inexistentes» (2)

No cabe duda de que la violencia de género se ha convertido en una verdadera tragedia para las mujeres dominicanas y de otros países, donde hombres analfabetos o educados creen que sus parejas sonobjetos que pueden ser usados, manipulados o desechados, a menudo con violencia física o psicológica que ocasiona traumas a las víctimas, casi siempre llenas de miedo.

No hay soluciones radicales a la vista sobre ese problema en los países democráticos que respetan los Derechos Humanos, incluidos los delincuentes y violadores de mujeres, niños y niñas, que jamás respetan los derechos de sus víctimas.

En los campos dominicanos, todavía en este año 2012, cuando alguna vecina se queja de que su hija está siendo acosada por el hijo de dicha vecina, la respuesta generalmente suele ser: “Amarre sus gallinas, que mis gallos están sueltos”, lo que contribuye a una educación machista.

Es una cuestión de cultura, por la falta de una educación de calidad. Nada se logra con invertir millones de pesos en la educación para crear una nueva burocracia, sino se pagan buenos sueldos a los maestros, educadores y asistentes; si no se hacen esfuerzos serios para incorporar a los padres de los estudiantes a cumplir con su deber como tales; si no se varía el estilo de impartir una educación “historicista” en lugar de una educación crítica, mediante la cual el estudiante pueda reflexionar sobre los problemas y posibles soluciones del país en que vive.

En cuanto a la violencia de género, es preciso hablar de la violencia contra el hombre, que también abunda en la República Dominicana: mujeres celosas que maltratan de palabras, hieren y matan a sus novios, amantes, maridos o esposos, situaciones vinculadas a problemas psicológicos, económicos, ambientales yde educación doméstica.

Se trata de un tipo de violencia intrafamiliar que se enmarca en lo que se denomina violencia de pareja, donde el rol de agresor es tomado por la mujer (en las parejas heterosexuales) o bien, por el varón en aquellas parejas de carácter homosexual. La violencia contra el hombre no se considera violencia de género (tal como ocurre con la violencia de pareja perpetrada contra las mujeres) puesto que no se atribuye a las desigualdades entre los sexos (como en el caso femenino (3) ; sin embargo, ciertos autores indican que tanto en la violencia contra las mujeres como en la que es realizada contra los hombres se pueden encontrar motivos similares (4), mientras que la idea de que el hombre pueda ser víctima de la mujer genera resistencias y no está exenta de controversias (5)

El problema que siempre ocurre es que, generalmente, los hombres temen hacer el ridículoal acudir a las instancias judiciales cuando son maltratados por sus mujeres. Hay otros que si lo hacen, como sucedió con Julio César Martínez Concepción, de 50 años, residente en La Vega, quien acusó a su mujer Yudelka Marine Hilario (Yudy), de 27 años, Valdez, de 50 años, de propinarle golpes con una piedra y un palo en la vivienda de ambos en la comunidad Monte Grande (6)

Marine Hilario huyó casa de un familiar en Santiago, con el propósito de evadir la acción penal en su contra ante la acusación expuesta por su esposo Concepción Valdez, ante un ministerial en el Palacio de Justicia de La Vega, donde se presentó aquejado por las fuertes dolencias que sufrió, producto de la agresión física que le practicó su mujer, en la indicada comunidad.

Concepción Valdez narró ante las autoridades y periodistas que su mujer la emprendió en su contra al llegar a la casa, luego de acusarlo de que estaba tomando ron con otras mujeres.

Cito este solo caso solamente para equilibrar la historia, porque lo fundamental es hablar sobre la violencia contra las mujeres, que son las mayoritariamente agredidas y abusadas.

El autor de este escrito conoce el dramático caso de Liliana (nombre ficticio). Esa mujer, de 34 años, se cansó de las humillaciones de su marido y le puso el divorcio. La reacción del hombre no se hizo esperar: un día que Liliana salió hacia donde su madre penetró a la casa, le quemó toda la ropa, le rompió el televisor con un bate de beisbol, destruyó algunos muebles y tiró al patio una pecera llena de pececitos. Y además se llevó una laptop propiedad de la mujer. Los vecinos, alarmados, llamaron a la policía y el hombre fue detenido, pero a los dos días recobró la libertad no se sabe cómo.

Liliana sigue hoy traumatizada, angustiada, pues teme que en cualquier momento su ex esposo pueda matarla, pues se trata de un hombre muy violento.

Otro caso es el de Juanita, de 26 años. Ella tuvo dos niños con su esposo, de quien se divorció por los malos tratos. Pero en varias ocasiones el tipo, borracho, se ha aparecido al frente de su casa llamándole “maldita cuero, sinvergüenza”, armado de una pistola, todo esto porque Juanita casó de nuevo con un hombre que la quiere, la respeta y le mantiene sus dos niños. No ha ocurrido una desgracia porque el actual esposo de Juanita es un hombre prudente, aunque tiene una pistola que porta con permiso legal.

Juanita puso una querella contra su ex marido, por amenazas de muerte. El hombre es buscado por las autoridades, con una citación de la Fiscalía.

Estos dos casos proporcionan una ligera idea de cómo es que se manifiesta la violencia de género en la República Dominicana.

Hasta fines de agosto de este año 2012, las estadísticas indicaban que unas 120 mujeres habían sido asesinadas por sus novios, amantes o esposos, en una escalada que ha llamado la atención de la prensa nacional e internacional. En muchos casos, los victimarios se suicidaron después de cometer sus crímenes, incluso en presencia de hijos menores que sin dudas quedarán traumatizados para el resto de sus vidas.

En la República Dominicana existen la violencia física y la psicológica. La violencia física es aquella que puede ser percibida objetivamente por otros, que más habitualmente deja huellas externas. Se refiere a empujones, mordiscos, patadas, puñetazos, etc., causados con las manos o algún objeto o arma. Es la más visible, y por tanto facilita la toma de conciencia de la víctima, pero también ha supuesto que sea la más comúnmente reconocida social y jurídicamente, en relación fundamentalmente con la violencia psicológica. (7)

La violencia psíquica aparece inevitablemente siempre que hay otro tipo de violencia. Supone amenazas, insultos, humillaciones, desprecio hacia la propia mujer, desvalorizando su trabajo, sus opiniones… Implica una manipulación en la que incluso la indiferencia o el silencio provocan en ella sentimientos de culpa e indefensión, incrementando el control y la dominación del agresor sobre la víctima, que es el objetivo último de la violencia de género. (8)

Son miles las violaciones sexuales de niñas y niños que se producen anualmente en la República Dominicana. Se ejerce mediante presiones físicas o psíquicas que pretenden imponer una relación sexual no deseada mediante coacción, intimidación o indefensión” (Alberdi y Matas, 2002). Aunque podría incluirse dentro del término de violencia física, se distingue de aquella en que el objeto es la libertad sexual de la mujer, no tanto su integridad física. Hasta no hace mucho, la legislación y los jueces no consideraban este tipo de agresiones como tales, si se producían dentro del matrimonio.

Cada año miles de mujeres en todo el mundo son engañadas, coaccionadas, secuestradas o vendidas en condiciones similares a la esclavitud y son obligadas a trabajar como prostitutas, trabajadoras domésticas, trabajadoras en fábricas en condiciones de explotación, o como esposas.

Las trabajadoras domésticas son vulnerables a las agresiones violentas, tales como el maltrato físico y la violación, de parte de sus empleadores. Las mujeres migratorias se encuentran especialmente en peligro puesto que los empleadores pueden retener sus sueldos, pasaportes y documentos personales. Esto limita el movimiento de trabajadores en los países en que los extranjeros están obligados a llevar prueba de su situación jurídica, lo cual impide por lo tanto, cualquier intento de reclamar protección en sus embajadas. (OXFAM, GB. (9)

En algunos países, entre ellos la República Dominicana,las trabajadoras domésticas no están amparadas por las leyes laborales. En los casos en que hay leyes vigentes, los trabajadores y trabajadoras pueden no ser informados de sus derechos, especialmente en los países donde el idioma del anfitrión les resulta desconocido o son separados de su grupo social.

En la República Dominicana, existe una Ley que dio creación al comité Interinstitucional de Protección a la Mujer Migrante (CIPROM), conocida también como la Ley 86-99. Esta Ley fue promulgada por el Presidente Leonel Fernández durante su período gubernamental de 1996-2000 para velar por la aplicación de las políticas migratorias puesta en vigencia por los Estados receptores y para proteger a la mujer migrante en cuanto a leyes laborales, derechos humanos, fuentes de trabajo y planes de retorno en interés de que se realice la mejor integración al desarrollo sostenible del país.

El Comité Interinstitucional de Protección a la Mujer Migrante se creó como fruto de la necesidad de dar respuesta a la problemática de las dominicanas migrantes y en su formación contó con la asesoría de la Organización Internacional para la Migración (OIM).

La base internacional del CIPROM, parte de la Convención Contra todas Formas de Discriminación Contra la Mujer, celebrada en 1979, en Belén Do Pará (Brasil) de la cual el gobierno dominicano es signatario y la ratificó en 1995.

El tema de la mujer migrante fue debatido en la Convención sobre los Derechos Humanos, celebrada en Viena en 1994. En la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se aprobó en el acápite J sobre la creación de mecanismos institucionales de protección a la mujer migrante. La Secretaría de Estado de la Mujer en el país, cumpliendo con estas resoluciones creó el CIPROM como mecanismo interinstitucional para proteger los derechos de la mujer migrante.

CIPROM es la primera instancia creada en el país en esta materia en el 1999, por el decreto No. 97-99 otorgado por el Presidente Dr. Leonel Fernández Reyna y coordinado por la Secretaria de Estado de la Mujer ha dado seguimiento y monitoreo a las diferentes acciones para la aplicación de dichas leyes y la capacitación y sensibilización del personal de las distintas instancias gubernamentales y no gubernamentales que forman parte del CIPROM, además a través de este comité se han difundido trabajos de investigación y se ha realizado estudios de campo sobre trata de mujeres en el país. Estos permiten contar con una información preliminar del panorama de la trata y trafico de personas. Se han realizado cursos de capacitación técnica a nivel de diplomados pioneros en el país, que han puesto de relieve la temática de la emigración y la trata de personas como materia de estudio y como herramienta necesaria de capacitación para los diferentes sectores que trabajan con nuestra compleja realidad de país como emisor, receptor y de transito en migración y trata. Conjuntamente con la Secretaria de Estado de Relaciones Exteriores se creo la primera red consular de capacitación para una mejor atención a los y las dominicanas y dominicanos en el exterior. Para contar con un personal consular capacitado en esta problemática, tanto de las regiones del Caribe, Centroamérica y Europa.

 

Se implementó en una primera fase información publica, sensibilización y capacitación a nivel nacional dentro de las instituciones del estado (OPMS, Educación, Desarrollo de las comunidades, autoridades locales, ONGs, asociaciones comunitarias y juntas vecinales, en las principales provincias y municipios afectadas por la migración, tráfico y trata de personas principalmente mujeres, a través de un primer grupo de gentes multiplicadores (as) en capacitación para atender a las necesidades de prevención y asistencia social a víctimas.

En el país existe la Ley No.88-03 sobre Casas de Acogida para Mujeres Sobrevivientes de Violencia y Menores a Cargo. Esa Ley tiene dos soportes:

el Reglamento 1467-04de aplicación y el 1518-04 de funcionamiento.

Esas disposiciones constituyen la base legal del albergue seguro y temporal para mujeres víctimas de violencia de género, intrafamiliar y/o sexual y menores a cargo.

El gobierno destina 1% de recaudaciones por concepto de la ley de Porte y Tenencia de Armas de Fuego, 1% de multas pagadas por violación a la ley 24-97 y una asignación del Presupuesto y Gastos Públicos. La ley autoriza a procurar con instituciones privadas, nacionales e internacionales, aportes y donaciones.

Hasta 2011 existían dos refugios en el territorio nacional con estadía limitada a 24 horas, prorrogable auna semana y una Casa Modelo con estancia de un mes, aplazable a tres meses, con cabida para doce mujeres y menores a cargo.

(10)

Las mujeres ingresadas en la Casa de Acogida Modelo, proceden de todo el país: Dajabón, La Vega, Santiago, San Pedro, Mao, Puerto Plata, Distrito, Santo Domingo, Bayaguana, Bonao, Salcedo, Moca, San Juan, Barahona, Azua, y las buscan sin importar distancias, cuando el Ministerio Público especializado, las Oficinas Provinciales y Municipales de la Mujer, y las Organizaciones que trabajan la violencia contra las mujeres, lo tramitan.

Mantener la buena sobrevivencia de la única Casa de Acogida Modelo, necesita aportes más allá de la ley. Las industrias, empresas, comercios a nivel nacional, deben volcarse en el auxilio. Los/as congresistas contribuirían a prevenir desgracias si proporcionaran una Casa de Acogida Modelo por región. (11)

El presidente de la Sociedad Dominicana de Siquiatría sugirió aumentar el número de casas de acogida para mujeres para disminuir hasta a la mitad los feminicidios, como ha resultado en otros países Latinoamericanos. El doctor José Gómez Montero dijo que otra medida debía ser la creación por la Procuraduría General de la República de una unidad de siquiatría forense en las fiscalías para determinar el perfil de peligrosidad de los potenciales victimarios. “Todos los países, como Costa Rica y Uruguay, que han controlado la violencia de género, han creado antes hogares de acogida de mujeres víctimas de maltrato, porque todas las mujeres querellantes de sus parejas resultan muertas al retornar a sus hogares”, comentó.(12)

Es necesaria y urgente una campaña educativa, a través de todos los medios de comunicación, para sensibilizar a los hombres que las mujeres dominicanas son seres humanos que merecen amor, respeto y consideración, paralograr “igualdad de género para una vida sin violencia”.

 

 

 

 

Bibliografía:

(1) Asamblea General de la ONU. Resolución 48/104, 20 de diciembre de 1993).

(2)De Celis, Estibaliz (2011). «Prevención de la violencia de género». En Pérez, Jesús; Escobar, Ana. Perspectivas de la violencia de género. Madrid: Grupo 5 Editorial. pp. 292. (Citado por Wikipedia, la enciclopedia libre, en Internet.

(3)Casique, Irene (2008). «El complejo vínculo entre el empoderamiento de la mujer y la violencia de género». En Castro, Roberto; Casique, Irene. Estudios sobre cultura, género y violencia contra las mujeres. México, D. F.: Universidad Nacional Autónoma de México. pp. 337.

(4) Gómez Bosque, Pedro; RamirezVillafanez, Amado (2005). XXI otro siglo violento? Madrid: Ediciones Díaz de Santos. pp. 306

(5) Felson, Richard (2002) (en inglés). Violence & Gender Reexamined (Law and Public Policy: Psychology and the Social Sciences). Washington, D. C.: American Psychological Association. pp. 273

(6) El Nacional, Santo Domingo,3 Noviembre 2011.

(7) ) Concha García Hernández. Psicóloga Máster en ansiedad y estrés. Violencia de Género, en Internet.

(8) Información de la misma autora.

(9) OXFAM, GB, publicado en Internet en El Rincón del Vago.

(10) Casas de Acogida en la República Dominicana, por Susi Pola. El Nacional, 19 de abril de 2011.

(11) Susi Pola, artículo citado.

(12) El Nuevo Diario, 5 de julio de 2012.

Santiago Estrella Veloz
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