Apr 142013
 
ReigPla

Me parece muy bien que la gente crea lo que quiera, pero con los impuestos no deberíamos seguir alimentando a insultadores profesionales que discriminan por razones de sexo e identidad sexual.
Que ya empecemos a estar acostumbrados no le quita importancia a las, una vez más, hirientes declaraciones del obispo Juan Antonio Reig Plá. En esta ocasión, el prelado vuelve a reafirmarse en sus homófobas palabras que soltó en una homilía hace un año y que pudimos ver por la televisión pública, esa que pagamos entre todos. Igual que pagamos entre todos a la Iglesia como institución.
Ha tenido que llegar una crisis destroza-vidas para que las Juventudes Socialistas -por supuesto ni una palabra en las no juventudes- reclamen a sus mayores acabar con los acuerdos con El Vaticano. Dichos acuerdos son los que obligan al Gobierno a dedicar una parte de nuestros impuestos para sufragar los gastos de una confesión, la católica -como las demás-, que ni siquiera tiene la delicadeza de respetar a todos los ciudadanos de los que está viviendo.
Los ataques proferidos esta vez por el mandatario de la Conferencia Episcopal Española dejan a entrever que se trata de una institución anquilosada en el pasado y altamente machista: los derechos que parece estar interesado en mantener son -además de los propios-, únicamente, los de los hombres heterosexuales. No piensa ni en la comunidad LGTB ni en las mujeres.
A las féminas se las quiere arrebatar el derecho a decidir, a formar su vida tal y como quieran, a elegir cuándo, cómo y con quién van a ser madres. Algo que no es de extrañar viniendo de una institución que, en pleno siglo XXI, sólo permite que las mujeres sean monjas, los peones de la Iglesia, mientras se guardan para ellos la capacidad de llegar a ser la reina, siguiendo con el símil del ajedrez.
En cuanto a los continuos ataques a la comunidad LGTB y sus derechos, empieza a ser algo enfermizo. Decir que los niños “se plantean su sexualidad por ciertas ideologías introducidas en la enseñanza” es, aparte de una ignorancia total y absoluta con respecto a la homosexualidad en particular y a la sexualidad en general, una hazaña de alguien que ni siquiera se plantea lo que está diciendo.
Por esa regla de tres, es difícil de entender cómo ha habido homosexuales, bisexuales y transexuales durante toda la Historia, con mayúscula, de la humanidad. ¿O es que acaso el monseñor piensa que la educación que se daba, por ejemplo, durante el Franquismo también propiciaba estas orientaciones diferentes a la heterosexual?
La orientación y la identidad sexual no es algo que un extraño Dios pueda darnos un buen día, al levantarnos, sin más. Y tampoco podemos elegirlo a nuestro libre albedrío. Sino que es algo con lo que se nace y eso lo sabe un homosexual, un bisexual, un transexual y un heterosexual.
Basta ya. A mí, personalmente, me parece muy bien que la gente crea que una virgen tuvo un hijo que después de ser brutalmente asesinado revivió, pero, por favor, con los impuestos de todos deberían costearse cosas más importantes en lugar de seguir alimentando a unos cuantos insultadores profesionales que se dedican a discriminar por razones de sexo e identidad sexual.

Por Pedro M. Bravo
CASCARA AMARGA

http://www.cascaraamarga.es/opinion/68-opinion/4983-la-homofobia-que-pagamos-entre-todos.html#.UWrhwb9SUoY

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    Alguien podria tomar una pistola y pegarle un tiro a este seÑor para q deje de decir idioteces