Feb 202013
 
España - La comunidad LGTB se siente acorralada en Rusia

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Kike Fuster Extrema marginación es la definición más clara con la que define el colectivo LGTB ruso su situación en el país. En una sociedad en la que el sentimiento de rechazo hacia las personas homosexuales está muy extendido gracias en parte a la influencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa y al Islam.

Ya en tiempo soviéticos, la homosexualidad era perseguida y en la actual Rusia se despenalizó hace apenas veinte años. Una encuesta, realizada por Levada Center a finales del pasado año, muestra que dos tercios de los rusos son homófobos, cerca del 74% considera que los gais y lesbianas son “personales amorales y con deficiencias psíquicas”.

A pesar de estos datos, lo cierto es que en los últimos años en la sociedad y los medios de comunicación se habla mucho de los problemas de la comunidad LGTB e incluso se ha observado un aumento del activismo a favor de este sector de la sociedad rechazado desde los altos organismos institucionales.

Los propios activistas consideran que las autoridades crean las condiciones para que aumenten los prejuicios contra los LGTB y crezca la violencia y la falta de derechos incluso en el ámbito laboral y educativo. Para Ígor Iasine, de la campaña “Marcha de la igualdad”, cree que actualmente la única forma de defenderse es “la vida oculta, la vida en el armario, que de por si ya es un problema”.

“El principal problema jurídico de LGBT es que en la legislación es como si no existieran, no están reconocidos como un grupo social, no existe el concepto de homofobia y por eso es difícil demostrar los motivos homófobos que hay tras expulsiones, despidos, palizas y asesinatos”, declara Serguéi Iliupin, escrito y diseñador moscovita y activistas LGTB.

Inga Admiralskaya, psicóloga de Moscú que trabaja con homosexuales, siente indignación a la hora de hablar de una ley sobre “propaganda homosexual” que se está debatiendo y que tiene en vilo a millones de personas LGTB de todo el país: “La actual ley legaliza la violencia contra los homosexuales y en todas partes se registra un auge de la retórica homófoba, pero sobre todo golpean a los adolescentes, la semana pasada dos chicas se suicidaron juntas”, explica Admiralskaya.

En el ámbito familiar, incontables son los casos que se conocen de personas de condición homosexual que han sufrido de mano de sus progenitores la violencia verbal y física para encauzar “por el buen camino” e incluso con ayuda de la misma iglesia.

Los propios activistas entrevistados reconocen que el movimiento LGTB del país todavía es muy débil. Este poco apoyo dificulta sin duda la organización de actos públicos, marchas del orgullo gay, que en la mayoría de los casos son prohibidas, festivales o simples sesiones informativas.

Además, los propios activistas están divididos, hay sectores de ellos es que están a favor de la celebración de marchas y actos aunque no hayan sido autorizadas lo que supone un fuerte desafío para las fuerzas de seguridad, mientra que otros son partidarios de profundizar en la labor informativa en la sociedad.

 

 

La comunidad LGTB se siente acorralada en Rusia

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